UN VENDRELL OPTIMISTA

UN VENDRELL OPTIMISTA

Estamos en las puertas de un nuevo mandato municipal. Es momento de hacer una valoración de la evolución social y económica reciente de El Vendrell, de su potencial y oportunidades, y del riesgo de que la política general afecte a la cohesión social del municipio. El poeta, en una bella imagen costumbrista de El Vendrell, decía hace décadas aquello de: encabides en tartanes, a berenes van les dones, cap a mar, sotraquejant. Pero ahora tenemos que evitar caer por el pedregal del conflicto identitario y centrarnos en el municipio.

El Vendrell es la tercera población de la provincia, una de las capitales de la veguería del Penedès y nos encontramos en medio de la conurbanitzación más importante de la costa catalana. Fuertemente golpeado por la crisis económica, este 2018 ha supuesto un punto de inflexión; la situación financiera del Ayuntamiento se ha enderezado y el paro ha bajado a niveles anteriores a la crisis. Gracias a ello, ahora estamos en disposición de asumir las inversiones pendientes y actualizar los servicios públicos, y continuar manteniendo el gasto en protección social, que es de los más altos de los municipios catalanes de nuestro tamaño. Estamos en una encrucijada histórica: tenemos por delante el reto mayúsculo de construir una ciudad educadora, moderna e inclusiva.

El municipio tiene 36 km2 y 37 mil habitantes. Una población que ha crecido exponencialmente desde las migraciones de los años 60 y 70, y los últimos 20 años procedentes del área metropolitana de Barcelona y de Marruecos. Actualmente sólo un 23% de los vecinos ha nacido en El Vendrell. Somos un territorio abierto; un puente entre las llanuras del Camp de Tarragona y de Barcelona, ​​y con un acceso al interior del país y de la Península. Caminos naturales que aprovechan las principales vías de comunicación por tren y carretera. Una comarca que hasta ahora ha sido frontera; última estación de los regionales de Barcelona y Tarragona, pero que aspira a ser el enlace entre estas dos grandes áreas urbanas.

El Vendrell ha crecido siguiendo los sucesivos trazados de las carreteras de Barcelona a Tarragona y la carretera de Calafell a Valls, con la riera de la Bisbal y la vía del tren  que crean barreras físicas entre el casco antiguo y las zonas urbanizadas más recientemente. Un crecimiento en sentido longitudinal y no en sentido mar/montaña, que explica el vacío urbano con los núcleos de la costa del Francàs, Coma-ruga y Sant Salvador. En conjunto, una trama urbana que requiere de una importante mejora y de la promoción patrimonial para crear un entorno adaptado, verde y amable. Asimismo, la dispersión de la población entre los diferentes núcleos urbanos genera dificultades de comunicación y déficits en servicios que necesitamos cohesionar territorialmente con un servicio flexible de transporte público.

El comercio y el turismo han sido nuestros dos sectores económicos maduros, junto con un núcleo industrial incipiente en los polígonos de la comarca. Fue, sin embargo, el sector de la construcción el que dominó y propició el crecimiento demográfico en las últimas décadas, un sector afectado directamente por la burbuja inmobiliaria y la crisis del año 2008. El turismo fue pionero en el municipio desde finales del s. XIX, atraído por las aguas termales de Coma-ruga. Más adelante, la urbanización Brisamar, el complejo Tabaris, el puerto deportivo y el Auditorio y museo Pau Casals dieron un impulso estratégico al sector. Hay que ampliar la oferta para alargar la temporada, aprovechando el entorno natural, el clima y la riqueza cultural, con una apuesta decidida por las reservas ecológicas de las Madrigueras y el Francàs.

En los próximos años, el ambicioso proyecto Feder – 2.3 millones cofinanciado con la Unión Europea para crear un centro urbano en Coma-ruga y recuperar el Tabaris- es una oportunidad para dinamizar el tejido social y económico de las playas. Queremos así mejorar la calidad de vida de los residentes y hacer un entorno más atractivo para el turismo.

El comercio tradicional de ámbito local y comarcal está en transición; el efecto del comercio en línea y la implantación de las grandes superficies que buscan la masa demográfica del Baix Penedès han generado nuevos hábitos de consumo entre la población. En esta transición será muy importante la ampliación de la zona peatonal en la Ctra. del Dr. Robert y la dinamización comercial de todo El Vendrell, creando un entorno agradable para pasear. El atractivo de la restauración y la consolidación del comercio fuera del centro (Crta. de Valls, Tancat, Barrios marítimos) debe ayudar a encontrar la complementariedad con las nuevas formas de venta de proximidad y de consumo.

La industria, y en especial el sector de la logística con el Logis Penedès, tiene un gran potencial en la comarca, gracias al cruce de las principales autopistas y autovías del país, y las posibilidades futuras del Corredor del Mediterráneo. Una industria sostenible porque responde a las necesidades de distribución de las principales redes de comercio y de los mercados nacionales e internacionales.

El Vendrell es una sociedad joven y dinámica. Es un municipio con uno de los índices de envejecimiento más bajos del país, y con un potente activismo cultural y de asociacionismo vecinal. Como sociedad joven, la oferta educativa y formativa es clave. Ahora el esfuerzo lo hemos de centrar en las etapas de infantil y postobligatoria, y trabajar en la calidad y la inclusión educativa a fin de que todos los alumnos, independientemente de sus capacidades, alcancen el éxito educativo.

La historia y el presente del municipio nos muestran una sociedad compleja y diversa que sufre, todavía, las consecuencias de la crisis económica. Una sociedad que debe entenderse en su integridad y que, en esta encrucijada decisiva, su futuro pasa por trabajar en proyectos que la cohesionen, que empoderen las partes y que acaben reforzando el conjunto. Ningún colectivo o parte del municipio puede aislarse, desconfiar o buscar posiciones dominantes. El Ayuntamiento debe representar a todos los ciudadanos de El Vendrell, pero más importante es que todos se sientan identificados con él. Debemos favorecer la confianza en el conjunto, que pasa por unos servicios públicos tecnificados, modernos y eficientes. Necesitamos continuar priorizando el gasto social y las políticas de empleo para dar seguridad y confianza a los ciudadanos, y generar un sentimiento optimista. Entre todas y todos construimos este Vendrell, todos formamos parte y todos debemos disfrutar de él y sentirnos orgullosos.